lunes, 1 de marzo de 2010

Entrevista a Paúl Galié

“En la UNLP los estudiantes tienen mucha injerencia”

Paul Galié, un ex militante universitario que ocupó importantes cargos políticos en Provincia y Nación nos comenta sus apreciaciones sobre la militancia universitaria.


Cuando el celular deja de sonar e interrumpir el comienzo de la nota, Paúl Galié, quien fuera un representativo militante de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, se dispone a dar su parecer sobre la militancia universitaria. En su oficina del ANSES, en la cual ocupa el cargo de Gerente, Galié sostiene: “El origen de la militancia universitaria se da, a mi criterio, de dos maneras. Unos son los que ya cuentan con la experiencia de los colegios secundarios o partidos políticos y continúan en las facultades. Otros, en su mayoría del interior, comienzan a acercarse a los Centros de Estudiantes en busca de apoyo o amistad, por su sensación de desarraigo”.


- Paúl ¿Qué incidencia tiene esa militancia en los alumnos?

La significación hacia adentro, sobre la vida educativa del alumno dentro de la institución, es notable. Se dan varias reivindicaciones estudiantiles a través de las agrupaciones, sean de la conducción o no. Desde una nota que un profesor no pasó, hasta la decisión de cambiar el plan de estudios. Además, en la Universidad Nacional de La Plata, los estudiantes tienen mucha injerencia.

- ¿Qué sucede con los estudiantes que no se involucran en ninguna agrupación?

- Todos tienen opinión, voz y voto en cada uno de los organismos político- educativos de la universidad aunque muchos chicos no participen en las distintas agrupaciones.

- ¿Cómo ha ido modificándose la situación desde la democracia?

- Además de bajar notablemente el compromiso, las décadas de los 80’ y 90, principalmente esta última, han sido de desidealización. En los 90, se dejó de creer en la militancia y en cualquier ideología, inclusive en el peronismo, cuando el gobierno de turno supuestamente era peronista. Pero, poco a poco fue cambiando nuevamente y hoy, se está sumando más gente a la militancia universitaria. No es algo casual, ya que en el mundo existe un mayor compromiso con la política, es paulatino pero real.

El ex director de Asuntos Universitarios, durante la intendencia de Julio Alak, remarca que “no hay que presionar a los estudiantes para que estén comprometidos al ciento por ciento como en los 70’. Estos chicos son los que se criaron en un ámbito despolitizado, en que la concepción de la militancia es relacionada a la vagancia, y sería no entender la realidad”. Por otra parte, añade: “Hay que apoyarlos, ayudarlos en los detalles, lograr que se interesen por su cuenta. Podés organizar un torneo de fútbol o solucionarle un problema de inscripción, y tal vez se convenza en participar”, explica quien en su Punta Alta natal, antes de ser adolescente ya participaba junto a su padre de la esfera política de su club de básquet barrial.

- ¿Por qué la mayoría de los políticos actuales han pasado por los centros de estudiantes universitarios?

- Por la vocación. A quienes realmente les interesa la política, sus relaciones y la militancia, encuentran un lugar en los centros, en una edad clave como para intentar cambiar las cosas. Mientras no se convierta uno en estudiante crónico –admite y recuerda con arrepentimiento esa experiencia-, es fundamental ese paso. El pragmatismo, la velocidad en el momento de resolver las cuestiones. Esa es la dinámica que después uno aprovecha cuando es partícipe de una gestión política.

- En un ambiente de tanto confrontamiento, ¿Cómo se convence de la diversidad?

Gracias a Dios existen muchas y distintas agrupaciones. Cada una con su historia, con su lógica. Hay que conocer a cada una y respetarla pero saber de donde viene. Es muy bueno y necesario que exista la variedad. La rivalidad, en nuestro país con tintes futboleros, mientras no alcance la violencia es buena.

- ¿Cómo debe actuar la oposición?

- Desde mi experiencia personal, creo que la oposición puede actuar de dos maneras. Una es brutal, de confrontamiento, aunque no he tenido buenos resultados de esa forma. La otra, y la que recomiendo, es la de propuesta y realización. Las falencias de quien dirige, uno las detecta y las lleva a cabo. No se queda sólo en la queja, en la crítica. De esa forma, se suplen los déficits y se logra una mejor gestión.

Por Ignacio Catullo y Federico Tello de Meneses

No hay comentarios:

Publicar un comentario